Logo Renovarte

TORRE DE ABIZANDA



BIEN DE INTERES CULTURAL
La torre de Abizanda se conserva prácticamente tal y como la construyeron en el siglo XI. Pero se completaba con un doble recinto: el más próximo a la torre, desaparecido por completo la rodearía cerca de su base. El segundo recinto amurallado, del que todavía se conservan restos, protegía el conjunto y alojaba en uno de sus cubos el ábside de una pequeña iglesia, hoy desaparecida.
La construcción de la torre presenta al menos dos clases de aparejo que nos habla de dos fases de construcción. La parte inferior sería una obra de finales del siglo X y correspondería a la torre antigua, destruida en el año 1006 por las tropas musulmanas de Abd al-Malik, sobre la que décadas después (1030-1040) se levantaría la nueva torre, a manos de maestros lombardos, conformándola como una de las más antiguas del románico lombardo en Aragón.
Consta de cinco plantas, todas ellas con piso de tablones que descansan en los muros largos sobre vigas que a su vez apoyan en retallos en cada una de las paredes.
La planta tercera era la más confortable para poder usarla como vivienda. En el espesor del muro se construyó a la derecha un retrete al que se accede mediante una puerta. Se ha conservado parte del asiento de obra con su evacuatorio que, como puede verse, salía en pendiente al exterior por esa pared. Se iluminaba y ventilaba por dos pequeñas aspilleras. A su lado una ventana de doble arco fue tapiada muy pronto para convertirla en un armario o en una pequeña capilla. En el muro occidental se abre una elegante ventana con doble arco de medio punto.
La cuarta planta también serviría de vivienda, pues presenta en el centro del muro sur una ventana de doble arco de medio punto, como soleado mirador hacia el pueblo.

En el siglo XV o XVI la torre del castillo debió quedar ya inhabitable al hundirse el tejado y los pisos de tablas. Entre 1988 y 1992 tuvieron lugar los trabajos de restauración. Desde entonces la torre se ha utilizado para usos culturales, siendo una de las sedes de las trece edciiones de RENOVARTE. En esta ocasión alberga la exposición AL CALOR DE PIRENE.

AL CALOR DE PIRENE te invita a hacer un recorrido por la mitología del Pirineo siguiendo las huellas de algunos de los relatos y seres que lo habitan. Es sólo una porción del inabarcable imaginario colectivo que ha fraguado el tiempo.
A través de cuatro bloques temáticos se muestran doce de estos personajes mitológicos -Gigante de Requesens, Tártalo, Herensuge, Alojas, Gerión o Prakagorri-, presentados cada uno de ellos en su lengua: aragonés, euskera y catalán. Su nombre se adscribe a una de las comunidades pirenaicas, pero los atributos que encarnan alcanzan a todo el territorio. La exposición incluye un apartado de textos especializados escritos por el investigador y profesor de Geografía e Historia, Enrique Satué; el historiador e investigador, Antonio Peiró; el profesor y geólogo, Ánchel Belmonte, y la antropóloga y profesora, Josefina Roma.
La muestra narra de manera visual hechos de la mitología de la cordillera pirenaica y sus principales personajes, como parte del patrimonio cultural inmaterial de esta zona.


Esta exposición ha sido producida por el Servicio de Cultura de la Comarca de Sobrarbe (Huesca), comisariada por Roberto Serrano y Patricia Español, con ilustraciones realizadas por Silvia Aguilera. Se inauguró en ESPIELLO el Festival Internacional de documental etnográfico de Sobrarbe que se celebro el pasado abril en Boltaña (Huesca), de allí viajará al Museo de las Brujas de Zugarramurdi (Navarra) y a la sala de exposiciones municipales de Astigarraga (País Vasco), a la Sala de Exposiciones de Àlas i Cerc en Girona, y ha regresado a Sobrarbe en verano para participar en el programa "Renovarte. Arte y patrimonio en Sobrarbe".

"Al calor de Pirene. Mitos y leyendas del Pirineo" es uno de los cincuenta y cuatro proyectos subvencionados por la Secretaria de Estado de Cultura en todo el país entre los más de seiscientos recibidos y el sexto mejor valorado.